Hay empresarios que, cuando salen de la operación, desaparecen. Y hay otros que simplemente cambian de tablero. Lo interesante del caso de Carlos Añaños es que su nueva etapa no se parece a un retiro, sino a una reasignación de energía: menos gestión del día a día, más criterio para invertir, construir y multiplicar. Según la entrevista, hace ocho años salió de AJE, ya no participa en juntas ni directorios del grupo, y hoy vive de un portafolio de inversiones diversificado en distintos rubros y países.

En este análisis no interesa la parte política de la entrevista. Lo valioso está en otro lado: cómo piensa un fundador después de haber construido una empresa enorme, dónde está poniendo su dinero, qué problemas ve en los emprendedores peruanos y qué nos dice Tiyapuy sobre crear valor real sin competir solo por precio.

Esta es la estructura del resumen de hoy. La primera parte trata sobre su nueva forma de invertir. La segunda, sobre la brecha empresarial que detecta en el Perú. Y la última, sobre Tiyapuy como caso de expansión con propósito.

INVERTIR SIN VOLVER A LA OPERACIÓN

Lo primero que deja claro Añaños es que ya no trabaja por necesidad. Dice que vive de sus inversiones y que se maneja de forma independiente. Eso, lejos de sonar pasivo, suena estratégico. Su portafolio está distribuido en energía, infraestructura, hoteles y data centers fuera del Perú, especialmente en Estados Unidos. Incluso menciona que su equipo gestiona la diversificación geográfica y por monedas como lo haría cualquier compañía seria.

Aquí hay una idea potente. Muchas personas creen que crecer consiste en abrir más locales, contratar más gente o meterse a operar todo. Añaños parece estar jugando otro juego: poseer activos, construir infraestructura y dejar la operación a especialistas. En hoteles, por ejemplo, explica que no busca crear una marca hotelera propia, sino invertir en la infraestructura y luego entregarla a gestores especializados, un modelo que ya operan en España y Portugal y ahora replican en Perú.

Eso no es poca cosa.

Es pasar de empresario operador a empresario asignador de capital.

Y esa transición cambia todo.

DONDE MUCHOS NEGOCIOS SE FRENAN

La parte más útil de la entrevista quizá no está en las inversiones, sino en lo que dice sobre los emprendedores. Añaños señala que, según datos oficiales, en el Perú existen 2.34 millones de empresas, de las cuales casi el 96% son mype, mientras la informalidad ronda el 70%. En su convocatoria para mentorías obtuvo 2 millones de views, se inscribieron 1,000 emprendedores y seleccionaron a 150.

La data impresiona, pero el diagnóstico importa más.

No habla de falta de ganas.

Habla de falta de guía.

Dice que muchos emprendedores se sienten solos, que no siempre tienen acceso a asesores y que las principales brechas están en finanzas, optimización de procesos, distribución, ventas y go to market: cómo llegar al cliente y cómo lograr que repita la compra.

Eso debería hacer pensar a cualquier dueño de negocio.

Porque crecer no siempre depende de trabajar más.

A veces depende de corregir mejor.

TIYAPUY Y EL VALOR DE NO JUGAR A LA COMMODITY

Luego está Tiyapuy, que probablemente sea la parte más interesante de toda la entrevista. Añaños la describe como su mayor aventura de inversión, no solo por el negocio, sino por el componente de propósito. Cuenta que los agricultores cobraban S/ 0.50 por kilo de papa y que ellos tomaron la decisión de pagar seis veces más. Hoy, dice, ya hay 4,000 personas del altoandino beneficiadas por este modelo.

Aquí hay una lección empresarial muy seria.

No están exportando papa nativa.

Están exportando una categoría con historia, empleo digno y diferenciación.

Por eso la marca ya llega a 15 países, con República Checa como destino reciente, buenos resultados en Guatemala, México y Argentina, y órdenes de compra para El Corte Inglés en España. Además, están evaluando inversiones para la expansión global hacia 2030.

Eso es exactamente lo contrario de vender por vender.

Es construir demanda alrededor de una narrativa clara.

No competir solo por costo.

Competir por significado, posicionamiento y mercado.

AL FINAL, LA SEGUNDA ETAPA NO SIEMPRE ES MÁS PEQUEÑA

Lo que deja esta entrevista es una idea incómoda pero útil: muchos empresarios sueñan con crecer para algún día descansar, pero la verdadera evolución quizá no sea descansar, sino decidir mejor dónde pones tu tiempo, tu dinero y tu atención. En Añaños, esa segunda etapa no se ve como retiro. Se ve como portafolio, criterio, mentoría y expansión con propósito.

Y esa combinación merece atención.

Porque enseña que después de construir una empresa grande, el siguiente nivel no siempre es operar más.

A veces es operar menos y pensar mejor.

En ESCALADOR trabajo este tipo de análisis aplicados al mundo real de los negocios. ESCALADOR es mi club privado de capacitación constante para ferreteros y empresarios, donde comparto contenido de alto valor y, además, este viernes y todos los viernes hay un curso en vivo conmigo para aterrizar estas ideas y convertirlas en decisiones útiles para tu empresa.

Martín York

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