¿Estás listo para soltar tu empresa algún día? Lo que las grandes compañías están haciendo para no desaparecer al morir su fundador (y lo que tú puedes aprender desde hoy)

Cada vez más empresas familiares peruanas enfrentan una realidad inevitable: el tiempo pasa, y el fundador no puede dirigir para siempre. Lo que está ocurriendo con gigantes como el Grupo Romero, Gloria, Inca o AJE nos da una lección poderosa sobre planificación, sucesión, y sostenibilidad empresarial. Y tú, como dueño de una ferretería o negocio familiar, deberías prestarle mucha atención.

Este artículo, basado en una investigación publicada en G de Gestión, no solo cuenta lo que está pasando con los grandes grupos del país, sino que lo convierte en una guía útil para pequeños y medianos empresarios como tú, que quizás nunca se han detenido a pensar: ¿quién llevará las riendas de mi negocio cuando yo ya no pueda?

¿Qué está pasando en las grandes empresas?

  • En enero de 2026, Manuel Romero Valdez asumirá la presidencia del poderoso Grupo Romero, tras 25 años de liderazgo de su tío Dionisio Romero Paoletti. Este grupo, con operaciones en banca, logística, energía, agroindustria y más, se ha preparado para este cambio durante años. No es improvisado.

  • El Grupo Gloria, líder en alimentos, papel, cemento y azúcar, también pasará a manos de la nueva generación. Aunque no hay fecha definida, Claudio Rodríguez, hijo del actual líder Jorge Rodríguez, ya trabaja hace 16 años en la empresa.

  • En el Grupo AJE e Industrias San Miguel (ISM), las nuevas generaciones también están tomando el mando. Katerina y Hans Añaños, hijos del fundador, ya ocupan cargos clave. Lo mismo ocurre en el Grupo Inca (dueño de Kuna e Incalpaca), donde los nietos están tomando liderazgo.

¿Qué están haciendo bien estas empresas?

  1. Preparación anticipada: Según la profesora María del Pilar Palacios de la Universidad del Pacífico, muchas de estas sucesiones fueron planificadas con hasta 20 años de anticipación. No esperan a que el fundador se enferme o se canse.

  2. Educación estratégica: El 72% de estas empresas invierte en la formación académica y empresarial de sus herederos. Manuel Romero, por ejemplo, es economista por el MIT y tiene un MBA.

  3. Gobierno familiar claro: Tienen reglas internas que separan propiedad, familia y gestión. Esto evita que conflictos personales afecten las decisiones empresariales.

  4. Plan de retiro gradual: No se van de golpe. El fundador y el heredero conviven en el liderazgo por un tiempo definido, mientras el primero “suelta” y el segundo toma el control progresivamente.

¿Y tú? ¿Qué tiene que ver esto con tu negocio?

Mucho más de lo que crees. Aunque dirijas una empresa pequeña o mediana, si no haces algo al respecto, corres el riesgo de que todo desaparezca cuando tú ya no estés.

Reflexiona con estas preguntas:

  • ¿Tienes más de 50 años y aún no sabes quién te reemplazará?

  • ¿Tu hijo o hija conoce tu negocio o tiene otro camino?

  • ¿Estás formando a alguien internamente?

  • ¿Tienes procedimientos claros por escrito o todo está en tu cabeza?

Lo que puedes hacer desde hoy mismo:

✔ Identifica posibles sucesores: No tiene que ser un familiar. Puede ser un empleado leal, un socio o un profesional externo.

✔ Transfiere conocimiento poco a poco: Empieza a documentar lo que haces, cómo lo haces y por qué.

✔ Invítalos a participar: Llévalos contigo a reuniones, enséñales las claves del negocio, deja que tomen decisiones menores.

✔ Define un plan de sucesión: No tiene que ser complejo. Un documento simple con fechas, pasos y roles es suficiente para empezar.

✔ Evalúa tus emociones: ¿Estás listo para soltar? Muchos fundadores no saben qué hacer después de retirarse. Piensa también en tu propósito personal.

Un ejemplo que puedes aplicar en tu ferretería:

Imagínate que tienes 55 años y tu ferretería factura bien, pero todo depende de ti. Empieza entrenando a tu sobrino, tu hija o un trabajador de confianza. Muéstrales cómo controlas el inventario, cómo tratas con proveedores, cómo manejas a los clientes. Dales poder para que un día puedan hacerlo sin ti.

Si no haces esto, lo más probable es que tu negocio muera contigo. O peor: que termine en manos de alguien que no lo valora y lo arruina.

Los errores más comunes de quienes no planifican la sucesión:

  • Creer que aún falta mucho.

  • Pensar que los hijos deben heredar por obligación.

  • No querer delegar nada.

  • No tener procedimientos ni controles claros.

En resumen:

La sucesión no es un lujo para los grandes. Es una necesidad para todos. Y mientras más tiempo tengas para prepararla, más posibilidades tienes de que tu legado continúe.

Y no se trata solo de ceder el mando. Se trata de construir una empresa que no dependa de ti, que pueda seguir creciendo sin ti, y que te dé paz cuando decidas dar un paso al costado.

Esta es la verdadera madurez empresarial.

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